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(v) i r e t a

mi profe

mi profe no me acuerdo de su nombre pero me acuerdo de él casi todos los días. enseñaba literatura y disfrutaba con ello. en el último examen le escribí unas palabras de agradecimiento por sus clases... siempre le recordaré

8 comentarios

Leon el Africano -

Yo también tuve un profesor así, de Historia. Han pasado ya unos cuantos años, pero aun recuerdo lo bien que lo pasaba en sus clases. En parte me encantan los libros y documentales de historia por aquello.

hans k -

ya ves, yo tuve una profe de literatura que consiguió que eligiera ciencias puras. la antítesis de lo que debe ser un profesor de literatura.

al menos no acabó con mi afición a las letras. ni a las sopas de letras.

Cordentes -

Señor, si señor !

Nepomuk -

Pues se le vé algo triste. Vas a tener que volver al cole a alegrarle un poco y volver después aquí a dibujarle una buena sonrisa con muchos dientes, Virusa...

ol -

oh,capitan mi capitan !
besos justitos

carlos -

fsssssh!... (gesto de alivio)
¡menos mal!
y además con el pelo castaño y negro a mitades, debían flipar todos en clase.

¿por qué con los ojos cerrados meditativos?

*

(V) -

pues si, es una pena q el profesorado este lleno de gente sin vocación q lo único q hacen es perjudicar al alumno ... pero los q encuentras buenos los recuerdas para toda al vida...y hacen q te cambie los conceptos para siempre... este profesor no solo enseñaba literatura, enseñaba a pensar libremente, enseñaba a razonar y enseñaba a amar el arte y al vida...
menos mal q lo tuve!!

Ike Janacek -

Qué cara de abnegado ;)
Me decía un amigo que el trabajo de profesor era de lo mejor que hay por sueldo, tiempo libre y paga del estado, pero que tenía un único problema: "los hijoputas de los pibes".
Y es que la gran mayoría de mis compañeros de Bellas Artes son profesores solamente porque es la única salida profesional que les quedaba.Y así les va; pero lo pagan los chicos.
Son pocos los profesores que están ahí por vocación y muchos los que están quemados, tantos que a menudo sólo son uno o dos, de todos los que nos han enseñado, los únicos que recordamos con admiración. Porque nos contagiaron su entusiasmo por lo que enseñaban, porque querían enseñar.
Sólo puedo decir lo mismo que tú de tres de entre varias docenas... Pero qué tres, de los que le cambian la vida a uno :) Y menos mal.